El Vínculo Inextricable Entre el Cerebro y la Enfermedad Mental
La expresión “todo está en tu cabeza” puede insinuar que una persona está inventado o exagerando algo que no existe. Sin embargo, en el caso de la enfermedad mental, nada podría estar más alejado de la verdad.
Los científicos que estudian el cerebro continúan validando los hallazgos de que la enfermedad mental tiene una base biológica. Es decir que los procesos gracias a los cuales el cerebro funciona están alterados en una persona que enfrenta problemas de salud mental.
Contrario a la creencia popular, la enfermedad mental es común. Cada año, se les diagnostica enfermedad mental a uno de cada cuatro adultos y a uno de cada cinco niños, por lo que el Director General de Sanidad de los Estados Unidos informa que actualmente es difícil encontrar familias estadounidenses que no hayan sido afectadas por la enfermedad mental.
Además, la enfermedad mental adopta muchas formas, desde depresión grave y esquizofrenia hasta trastorno bipolar, solo para mencionar algunas afecciones.
Entender la relación entre el cerebro y la enfermedad mental requiere un conocimiento más básico del funcionamiento del cerebro humano en condiciones normales.
El cerebro es un órgano complejo y fascinante. Constituye solo el dos por ciento de nuestro peso corporal, pero consume el 20 por ciento de la energía que ingerimos. Desde nuestros movimientos y emociones hasta la respiración y otros procesos, el cerebro controla la forma en que concebimos, percibimos y realizamos incluso las tareas más básicas de la vida.
En el centro del cerebro hay millones de células nerviosas, denominadas neuronas, que trabajan en conjunto para ayudar a que el organismo funcione normalmente. Las neuronas pueden generar diferentes acciones debido a su conexión con otras neuronas, los receptores sensoriales y las células musculares. Unas sustancias químicas especiales, denominadas neurotransmisores químicos, ayudan a transmitir los mensajes eléctricos entre las neuronas.
Un desequilibrio de las sustancias químicas del cerebro es el principal contribuidor de muchas enfermedades mentales. Dicho desequilibrio dificulta la transmisión de los mensajes entre las neuronas y el funcionamiento normal del cerebro.
Los cambios en el tamaño o la forma de las diferentes partes del cerebro también podrían contribuir a la enfermedad mental. Por ejemplo, la investigación ha revelado que el cerebro de las personas con esquizofrenia presenta anormalidades en la forma y asimetría del hipocampo, una parte del cerebro que es fundamental para el aprendizaje espacial y la conciencia, junto con la dirección y la memoria de los eventos.
La buena noticia es que al igual que otras enfermedades físicas, la mayoría de las afecciones de salud mental pueden tratarse eficazmente a través de una serie de medidas.