Vivir de manera saludable. Trabajar bien.
En 2007, USA Today informó que las personas con enfermedades mentales graves mueren, en promedio, 25 años antes debido a afecciones médicas crónicas como enfermedad cardíaca y diabetes. Los datos de Arizona resultaron aún peores: la persona promedio en Afganistán tiene más probabilidades de vivir más. Desde ese momento, se desarrolló un diálogo a nivel nacional respecto a soluciones, y ha habido un gran enfoque en la accesibilidad a los servicios de atención primaria y la integración de estos. Al desafío para las personas que tienen enfermedades mentales graves se agregan otros factores significativos que incluyen estresores múltiples en la vida, pobreza, una falta de apoyo social y una probabilidad de trauma y/o abusos en el pasado.
A pesar de que la atención médica habitual y tradicional es importante, no ofrece el nivel de resultados mejorados que podríamos prever. Kate Lorig, de Stanford University, ha estudiado enfermedades crónicas durante décadas y descubrió que el automanejo y la orientación de grupos paritarios también representan intervenciones de suma importancia. La atención para la diabetes cambió para siempre en los años cincuenta, cuando Al y Helen Free inventaron las tiras de prueba de diagnóstico que se podían administrar en el hogar, en lugar de requerir una visita al consultorio. El Programa de Automanejo de la Enfermedad Crónica de Lorig se basa en capacitar a las personas para que manejen su propia atención. Ya estamos siendo testigos del poder del apoyo de grupos paritarios en Phoenix con grupos de “salud integral” enfocados en fortalezas y en el éxito mediante la alimentación saludable, la actividad física y la conexión en la comunidad.
Es fácil enfocar la atención en factores de enfermedades crónicas o del estilo de vida, como obesidad y tabaquismo, y pasar por alto los impactos tal vez más importantes que representan las relaciones y la sensación de que uno es productivo y que está teniendo un impacto positivo en nuestro mundo. El 78% de las personas con enfermedades mentales graves todavía no tiene empleo; y cualquier mejora sustentable requiere que colaboremos para superar este desafío. Podemos hacerlo mejor. Por el contrario, el movimiento de apoyo para la discapacidad se ha enfocado fuertemente en la importancia de esta cuestión, y más del 60% de esa población tiene un empleo rentable.
La Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés) ha lanzado una campaña para reducir por 10 años la disparidad en la expectativa de vida para las personas que tienen una enfermedad mental grave en el transcurso de 10 años. Para tener éxito, debemos hacer algo más que enfocarnos en la enfermedad. Debemos tomar un enfoque total sobre la salud y el bienestar. Necesitamos una coordinación más sólida con la atención médica profesional y un fácil acceso, pero también necesitamos herramientas más fuertes para el automanejo y el apoyo personal, y la pronta disponibilidad de orientadores de grupos paritarios capacitados que refuercen incluso los primeros pasos más pequeños hacia cambios positivos en el estilo de vida. El éxito requiere que nos enfoquemos en las relaciones sólidas, una familia que brinde apoyo y conexiones con la comunidad, así como también niveles más altos de actividades y empleo significativos.
Trabajemos juntos para asegurar una vida más prolongada para aquellos que tienen una enfermedad mental grave, pero recordemos el poder que tiene enfocarse, en primer lugar, en una calidad de vida más sólida para alcanzar nuestro objetivo. Tal vez, el lugar más importante para comenzar a formar cuerpos saludables es lograr más felicidad y un objetivo en la vida mediante una participación más activa en un trabajo y un juego satisfactorios y más enfoque en relaciones alegres.