Cynthia Essary
Mi nombre es Cynthia; soy votante y contribuyente. En mayo del 2010, me entrevistaron para un cargo en una tienda de refrigerios en mi clínica. Para mi sorpresa, me ofrecieron un cargo como supervisora de la tienda de refrigerios. Inmediatamente sentí orgullo y una nueva confianza en mí misma. Por supuesto, alguien vio algo en mí que claramente yo no podía ver.
Como supervisora, soy responsable de capacitar a los otros empleados que trabajan en el campus East Valley de Partners In Recovery. También estoy a cargo de saldar los recibos diarios y de comprar y reabastecer el inventario de la tienda de refrigerios. Cuanta más responsabilidad recibo, más éxito tengo y mejor me siento conmigo misma. No recuerdo haber tenido una autoestima tan alta en muchos años.
Poco después, noté que estaba incentivando y elogiando más a las personas que superviso. Me di cuenta de que esta es la manera en que las personas prosperan y se esfuerzan por desempeñarse mejor. Con apoyo y opiniones positivas en lugar de negativas. Cuanto más felices ELLOS se sentían, mejor me sentía yo porque habíamos logrado un gran ambiente de trabajo. Cuanto más felices estábamos en la tienda de refrigerios, más productivos éramos.
Cinco meses después de que me contrataron, me ofrecieron la experiencia de entrevistar a posibles empleados. A medida que otros empleados pasaban a tener empleo permanente en la comunidad, surgían vacantes en la tienda de refrigerios. Estoy orgullosa de saber cómo entrevistar a los nuevos empleados y cómo ayudarlos a conseguir empleo para que ellos también puedan sentir los efectos positivos de trabajar.
A medida que las personas aprendían aptitudes, se preparaban para trabajar en el mundo con confianza y orgullo en sí mismas con las herramientas adquiridas.
Mi antigua carrera pertenecía al campo médico. Trabajé con 13 cirujanos ortopédicos. Me enfermé y me diagnosticaron una enfermedad mental grave hace 15 años y no pude sobrellevar la situación ni trabajar en la especialidad para la que había sido capacitada. Debido a la interacción positiva que recibo en el trabajo que amo, ahora puedo trabajar nuevamente. No se trata del puesto en el que trabajo, sino que al final del día me pregunto: “¿Cómo me siento conmigo misma y cómo interactúo con los demás?,” ¡Ese es el poder del empleo!
Es importante que haya más oportunidades de empleo para las personas en recuperación. Mi vida ya no está centrada en el “destino,” ¡sino en el camino!




















