Marie Paterno
Desde muy joven, Marie supo que algo en ella no estaba bien. No entendía lo que pasaba, pero simplemente sabía que algo andaba mal.
A los ocho años, le diagnosticaron trastorno por déficit de atención y le recetaron Ritalin. El médico y sus padres nunca le explicaron qué significaba esto ni cómo la afectaría.
A los 12 años, Marie usaba marihuana a diario. Al poco tiempo, ya consumía “cruces blancas” y, a los 17, había abandonado la escuela y se había graduado en “ácido” y “rush”. Comenzó a vender drogas a los 20 y, a los 25, estaba en la cárcel. Durante los siguientes 18 años, Marie estuvo dentro y fuera de la cárcel, y recurrió a los medicamentos de venta con receta médica e, incluso, a la heroína.
El papá de Marie murió cuando ella estaba en prisión, y poco después, ella tuvo una experiencia espiritual mientras estaba sentada sola en su celda. Esto le hizo darse cuenta de que “era suficiente y de que tenía que dejar de consumir drogas”.
A los 43 y fuera de la cárcel, Marie fue a Partners in Recovery, en donde le diagnosticaron trastorno bipolar y esquizofrenia. Con el tiempo, comenzó a asistir a grupos paritarios de apoyo y a ayudar a otras personas en la clínica. Asistió a Narcóticos Anónimos y a Alcohólicos Anónimos, donde recibió un distintivo por sus tres años sin consumir.
Marie tuvo una recaída en el uso de drogas en septiembre de 2010. “Todo aquello por lo que me había esforzado tanto parecía estar yéndose por la borda... Cuando le dije a mi madre que había tenido una recaída, me dio un ultimátum y me pidió que eligiera entre una vida de drogas y ella. Ese día elegí lo más importante para mí: elegí a mi madre. Elegí no consumir. Y elegí la recuperación”, dice Marie.
Desde ese día, Marie ha permanecido sin consumir y asiste de manera constante a grupos, sesiones de consejería y tratamientos para el trastorno de uso de sustancias. “Comencé a seguir las recomendaciones de mi equipo clínico como una manera de permanecer activa durante mi recuperación y evitar las situaciones de alto riesgo que me harían tomar malas decisiones. Comencé a concentrarme en mi salud y a realizar actividades saludables, como comer bien y hacer ejercicio. Empecé a trabajar en oportunidades de trabajo con mi especialista en recuperación y ahora trabajo en Marc Center tres veces por semana. Puedo vivir sola, en mi propio lugar y pagar mi propio alquiler”, agrega Marie.
Marie confía en el apoyo de su madre, su hermana y su hermano, su mejor amiga, el administrador de casos, el coordinador clínico, el consejero en abuso de sustancias y el resto de su equipo clínico para buscar orientación durante su recuperación. Está feliz porque ahora puede lidiar con las situaciones y los sentimientos negativos sin querer o necesitar recurrir a las drogas. “Siento que he cambiado mi manera de pensar y la manera en la que decido manejar las cosas. Ya no necesito las drogas para superar las cosas”, comenta.




















